domingo

Entrevista a Sayak Valencia autorx de Adrift’s book

"Construyo una transnovela cuya meta es una negrísima, urgente y poco convencional reflexión sobre el género.


Sayak Valencia autorx de Adrift's book

-Estimada Sayak, ante todo felicitarte por tu último libro Adrift's Book, una “novela” llena de guiños sutiles y con un guión complejo en su ejecución, a la vez que muy brillante en su desarrollo. ¿Podríamos hablar de este ejemplar como un libro de poesía?
En primera instancia agradezco vuestro interés en mi trabajo. Respecto a su pregunta me resulta especialmente estimulante que haya entrecomillado la palabra novela para preguntar después si el Adrif´s Book es un libro de poesía. Justamente este titubeo, esta puesta en cuestión de los géneros literarios era uno de mis intereses al escribir esta novela con formato que oscila entre la poesía, el aforismo y la narrativa. Mi trabajo tanto como escritora y performer está constantemente cuestionando las nociones dicotómicas del género en todos sus aspectos,  por ello en este libro buscaba que el contenido y la forma fuera casi especulares: contenido y continente conforman una artefacto narrativo complejo, es decir, esa dificultad para encasillar al libro en un sólo género era precisamente uno de mis objetivos puesto que mi escritura trabaja bajo los presupuestos de la teoría queer y el terrorismo de género(s).
-Sayak, adónde quieres llevar al lector cuando, nosotrxs como lectorxs, nos topamos ante un libro que en su “pre-inicio” lanza una especie de bomba desoladora y lapidante que dice: This Book is not here.
Mi trabajo es para aquellos a quienes les gusta el riesgo. Yo quiero retar al lector pero no desde la desolación sino desde la posibilidad de inventarse una novela a partir de unas pistas, lo invito a jugar, a crear una permutación, pues considero que la escritura es siempre un reto para quien la lee. Es mentira que la palabra casa signifique solamente casa, por ello, pongo al lector en el papel de funambulista que no sabe en que momento se le terminará la cuerda para seguir andando.
-Antes he mencionado “pre-inicio” porque este libro, es como si siempre estuviera iniciándose. Prueba de ello es el nombre de sus capítulos: Contra-inicio, Primer inicio, Segundo inicio. No sólo se (re)inicia cada vez, en cada capítulo, sino que también en cada página e incluso en su final. Sentimos curiosidad, Sayak, de saber cómo es el proceso creativo de Sayak Valencia ante un libro como éste.
El proceso creativo de mi trabajo narrativo o poético es tremendamente filosófico, pienso mucho cada libro, me gusta crear máquinas lingüísticas, pensar las posibles lecturas, hay un trabajo que lleva mucho tiempo, además busco que los textos sean siempre tremendamente plásticos. Mis influencias más grandes a la hora de escribir vienen de las técnicas cinematográficas y de la filosofía.
-Estamos ante un libro de incógnitas y silencios enjaulados en 4´33”. Un texto que late en su comienzo con la necesidad que tiene un detective de descubrir el asesinato de una mujer, La Muerta. ¿Qué hay en tu libro de novela negra?
Mi libro es una novela trans que hace una parodia del género noir, es decir, tomo los elementos más representativos de la novela negra y los desarmo en cuanto a clichés, los llevo a los parajes del cuerpo atravesado por los discursos que lo patologizan. Construyo una transnovela cuya meta es una negrísima, urgente y poco convencional reflexión sobre el género.

Foto:Aristas Martinez Ediciones
-Sayak, en este libro haces un elenco de personajes sin identidad: La Muerta, La Mujer de los Detalles, La Mujer de las Botas, etc. ¿Quiénes son todas estas mujeres? ¿Estamos ante una investigación de género?
Los personajes tienen nombres-función y esto responde a como la sociedad del hiperconsumo nos patologiza, nos despersonaliza, pero también a mi resistencia crítica frente al concepto de identidad. Siempre me he preguntado: ¿ser idéntico a qué?, la identidad no existe como tal, sino que lo que llamamos identidad  son procesos de producción de la subjetividad de las distintas máquinas de control (social, económica, política, cultural, etc). No confío en las etiquetas identitarias, en lugar de eso concibo a mis personajes como flujos de los procesos antes mencionados que se diferencian de ellos a través de un proceso de singularización/mutación.
-Me gustaría que me hablaras de los personajes de este libro y qué importancia tiene el color en sus vidas; si tuvieras que identificarte con algunx, ¿cuál sería un posible alter-ego de Sayak Valencia?
El color es uno de lo de los pilares de este trabajo. Es una especie de hilo conductor para descifrar los enigmas de la novela, sin embargo, cuando me refiero a color me refiero específicamente al rojo y al azul y a la combinación de ambos: índigo. Me interesaba usar estos colores para explorar desde otro sitio la forma en que concebimos la dicotomía de género: masculino y femenino. Estos dos colores están demasiado cargados de atribuciones de género. Sin embargo, conocemos muy poco de la historia de los colores y sus usos y funciones sociales durante épocas pasadas. La gente piensa que el azul y el rosa (la variación más tenue del rojo) son sinónimos de masculino y femenino  pero esto no fue así hasta principios del siglo XX, antes de eso el azul era el color de lo femenino y el rojo el color de lo masculino (el rosa era el color de los niños varones pues equivalía al “pequeño rojo”). El índigo, que es una tonalidad azul casi morada equivaldría en el Adrift´s Book a los trans, al feminismo, a todos aquellos procesos de minorización sexual, racial y de género que exceden los límites de la dicotomía azul/rojo(rosa).
Foto:Aristas Martinez Ediciones
-Tu libro está repleto de “susurros” de Gertrude Stein. Sayak, ¿por qué Stein y no Otra en el subconsciente del Detective?
Obviamente todxs lxs escritorxs tenemos autorxs que nos han impresionado más que el resto, en mi caso Gertrude Stein es una de mis autoras favoritas, es una genia, se adelantó a su época escrituralmente hablando y sobretodo es una kamikaze, alguien que toma el riego como poética,  escribir bajo la posibilidad de  no ser entendido y aún así no claudicar, poner constantemente un reto sobre  lxs lectores.
-No pretendo “desvelar” el final de tu libro pero sí preguntarte si  lo que escribiste en tu primer libro “Jueves Fausto” y que te expongo aquí: “No hay finales, Foucault tenía razón, los límites son arbitrarios, la Historia no se corta (al antojo) como pedazos de carne”. ¿Seguiría vigente este planteamiento en el desarrollo de Adrift´s Book?
En efecto, dicho planteamiento sería vigente para el Adrift´s Book, pero sobre todo me ha gustado que hayas traído al tema otro de mis libros. De alguna manera encontraste el guiño. En mis 4 libros hay guiños que prefiguran al siguiente. De hecho, en todos mis libros aparece alguna frase o idea que pertenece al libro anterior. Es un juego interno; pistas para aquellxs lectorxs que hayan leído lxs 4 libros. Esas pistas son como un hilo invisible que conectan a toda mi obra.
-Sayak, corrígeme si me equivoco, pero nosotrxs lxs lectorxs estamos ante un libro-matrioska que incita a profundizar en su diversos estratos de lecturas. Adrift´s Book es un libro dentro de otro libro, no sólo desde el punto de vista del Detective, sino también, para cada unx de los lectorxs que contribuyen a su construcción. ¿Podríamos hablar del lector como un guionista en potencia?
Es cierto que dentro del libro hay una espacie de “puesta en abismo”, pero no puedo afirma que es un libro Matrioska ya que de hacerlo estaría dirigiendo y cerrando la lectura para quienes aún no lo han leído. Prefiero pensar que el Adrift´s Book, es una investigación salvaje con rumbo desconocido y que cada lector/x, debe encontrar las pistas para descifrar el enigma.

Foto:Aristas Martinez Ediciones
-Para terminar preguntarte por tus próximos proyectos
En estos momentos me encuentro en el proceso de investigación y documentación para escribir un libro de ensayos sobre masculinidades (Masculinidad en varones, masculinidad femenina, F-M, M-F, Butchness, Muxes, entre otrxs)  que llevará por título: “El azul es un material inestable” y el cual inicio justo con una revisión y un análisis histórico del azul.

Muchas gracias Sayak, un placer dialogar contigo. Recibe un saludo.
Gracias a vosotrxs y os envío un gran abrazo.

Entrevista realizada por la artista Luisa Pastor para Alondrallibres.


miércoles

"La estadística, es más fuerte que el amor" por Beatriz Preciado

"Nuestra pareja, hipérbole de la perversión según la psicología heterocentrada, está dentro de la norma. Jamás los instrumentos de la biopolítica hegemónica me han reconfortado tanto. Constato también que la capacidad de disposición critica y de rebelión es inversamente proporcional a la intensidad del sufrimiento amoroso. Ya Spinoza lo anunció en 1677, antes de la invención de la estadística, un mismo y único afecto no puede desplegarse en direcciones divergentes. Estoy en el verano de la ruptura y los trastornos que directamente tocan el plexo solar ahuyentan a los héroes. Comienza en mi corazón la batalla entre el apaciguamiento de la estadística y el furor de la revolución".
Beatriz Preciado
Existe un estudio anual sobre "ruptura de parejas" (1). Una estadística que mide la catástrofe. O la liberación. Que computa el entusiasmo o el estancamiento. Que mide el dolor. El caos y la reorganización del mundo afectivo.Dependiendo de los años en pareja, la edad y el sexo, el salario, el numero de hijos en común, el tiempo transcurrido desde que hemos dejado el domicilio familiar, la profesión, los lugares de nacimiento y de residencia, las edades respectivas en la finalización de los estudios, el estatus jurídico (casados, parejas de hecho, convivencia, domicilios separados) y el PIB anual, es posible determinar cuales son las probabilidades de que continúe o se derrumbe una pareja. Todo esta aquí, vuestra futura ruptura está escrita en esta estadística, mas fácil de leer que los surcos en las líneas de la mano.
Las estadísticas dicen que en Francia un matrimonio de cada dos dura menos de diez años y que el 15 % de las personas entre 25-65 años viven solas. Que en el 2013, hubo 130.000 divorcios y 10.000  disoluciones de parejas de hecho. Que es entre los 40 y 45 es cuando más se divorcia la gente. Que el 65% de las rupturas se da en periodo vacacional. En consecuencia, 3 de cada 5 parejas se separan en verano. Así pues estamos en periodo de alto riesgo. El 37% de las parejas vuelve después de su primera ruptura pero solo el 12% logra consolidar su relación. El matrimonio favorece la estabilidad de la unión, dice la estadística, de la misma manera que la presencia de hijos pero solo cuando son pequeños. En cambio, las parejas  son mas frágiles cuando comienzan su vida en común muy jóvenes o en un contexto de cierta precariedad económica o social. Los agricultores hombre y mujeres (el estudio no habla de trans o disidentes de genero) y en menos medida los autónomos y los obreros, rompen con menos frecuencia que los empleados. Entre las mujeres, las rupturas son mas numerosas si son jefas; justo lo contrario que los hombres. Las mujeres inactivas de parejas heterosexual son las que aportan más estabilidad a la pareja - el estudio habla de "estabilidad" pero no de la infidelidad del esposo, ni de la realización personal de la esposa. La estabilidad es aquí un afecto controlado por la política. Una sociedad en la cual todos sus parejas se separasen sería una sociedad revolucionaria, puede que una sociedad de la revolución total.
Cuando pienso en mi vida ( mi vida material, mi vida reducida a una información computable) a través de estos estudios, me doy cuenta, primero con sorpresa, después con alivio, que estoy en la media estadística- a pesar de que el estudio no tiene en cuenta las parejas formadas por un trans in between no operado y una mujer fuera de la norma. La singularidad de nuestra resistencia  de genero se pliega ante las leyes estadísticas. La estadística es más fuerte que el amor. Más fuerte que la política queer. La estadística transforma las noches cuando nos amamos y los días sin columna vertebral que vienen después de la ruptura, en materia inerte por un cálculo aritmético. Y ahora, la inmovilidad de estas cifras me hacen sentir bien.
El uso de la estadística como la técnica de representación social apareció desde 1760 con la aplicación de la aritmética en la gestión de la población en los trabajos de Gottfried Achenwall y Bissett Hawkins. Esta técnica se desarrolla como una auténtica " aritmética política " a partir de finales del siglo XIX con André-Michel Guerry y Adolphe Quételet. Francisco Galton soñará con un uso eugenésico de estas correlaciones. Estos matemáticos de los social se van a dedicar a producir un conocimiento a partir de datos psíquicos o sociales difícilmente controlables. Las estadísticas son de los meteorólogos y de los antropómetros. De la misma forma que aprenden a predecir el tiempo que hará, predicen los nacimientos y las muertes, los flechazos y las rupturas. Otra encuesta, realizada en Inglaterra en 2013 según los métodos heredados de la estadística moral de Guerry, concluye que, durante los primeros quince meses de la "luna de miel", las parejas hacen el amor por término medio una vez al día. Después de cuatro años de relación, la media desciende 4 veces al mes. Después de 15 años, el 50 % de las parejas lo hacen 4 veces al año, la otra mitad duerme en habitaciones separadas.
Después de una reelectura detallada de mis días y de un escrupuloso recuento hecho gracias al tiempo libre y a la energía obsesiva que dejan las rupturas, yo calculo que la he amado el 93%de los días que pasé junto a ella. Que he sido feliz el 63% de los días, desdichadx el 11%. No puedo pronunciarme por falta de memoria o de datos precisos sobre el 22% restante. Hemos hecho el amor el 60% de los días, con un 90%de satisfacción en los 3 primeros años, el 76% en los dos siguientes y solo un 17% en los últimos años. Hemos dormido juntas el 87% de las noches, nos hemos abrazado antes de dormir el 97,3% de los días. Hemos leído juntxs el 99% de los días. La calidad relativa (98%) de las palabras intercambiadas durante nuestra relación fue casi invariable en el tiempo- a excepción de los días que precedieron a nuestra separación.
Nuestra pareja, hipérbole de la perversión según la psicología heterocentrada, está dentro de la norma. Jamás los instrumentos de la biopolítica hegemónica me han reconfortado tanto. Constato también que la capacidad de disposición crítica y de rebelión es inversamente proporcional a la intensidad del sufrimiento amoroso. Ya Spinoza lo anunció en 1677, antes de la invención de la estadística, un mismo y único afecto no puede desplegarse en direcciones divergentes. Estoy en el verano de la ruptura y los trastornos que directamente tocan el plexo solar ahuyentan a los héroes. Comienza en mi corazón la batalla entre el apaciguamiento de la estadística y el furor de la revolución.

(1) Este estudio lo podríamos extraer de todas las estadísticas publicadas alrededor de las parejas, alrededor de la familia y alrededor de la vida amorosa y sexual.
“La statisque, plus forte que l'amour”, publicado en Libération el 5 de agosto de 2014. 
*Texto traducido por PAROLE DE QUEER & NEVENKA RUBIO


Más artículos publicados por Beatriz Preciado en el periódico Liberátion:
"Marcos for ever", publicado el 6 de junio de 2014.
"Feminismo amnésico", publicado el 9 de mayo de 2014.
"Procreación políticamente asistida" publicado el 27 de setiembre de 2013.
"Nosotrxs decimos revolución", publicado el 20 de marzo de 2013.
"¿Quién defiende al niño queer?" publicado el 14 de Enero de 2013.


sábado

¿Quién defiende al niño queer? por Beatriz Preciado


Beatriz Preciado

Los católicos, judíos y musulmanes integristas, los copeístas* desinhibidos, los psicoanalistas edípicos, los socialistas naturalistas à la Jospin, los izquierdistas heteronormativos y el rebaño creciente de los modernos reaccionarios, estuvieron de acuerdo este domingo en hacer del derecho del niño a tener un padre y una madre el argumento central que justifica la limitación de los derechos de los homosexuales. Se trató de su día de salida, la gigantesca salida del clóset de los hererócratas. Ellos defienden una ideología naturalista y religiosa cuyos principios conocemos. Su hegemonía heterosexual ha reposado siempre sobre el derecho de oprimir a las minorías sexuales y de género. Se tiene la costumbre de verlos blandir un hacha. Lo que es problemático es que fuerzan a los niños a portar esa hacha patriarcal.
El niño que Frigide Barjot asegura proteger no existe. Los defensores de la infancia y la familia hacen llamado de la familia política de un niño que ellos construyen, un niño presupuesto heterosexual y bajo la norma del género. Un niño que privan de toda fuerza de resistencia, de toda posibilidad de hacer un uso libre y colectivo de su cuerpo, sus órganos y sus fluidos sexuales. Esta niñez que ellos aseguran proteger exige el terror, la opresión y la muerte.
Frigide Barjot, su musa, aprovecha que es imposible para un niño rebelarse políticamente contra el discurso de los adultos: el niño es siempre un cuerpo a quien no se reconoce el derecho de gobernar. Permítanme inventar, retrospectivamente, una escena de enunciación, de hacer un derecho de réplica en nombre del niño gobernado que fui, de defender otra forma de gobierno de los niños que no son como los otros.
Alguna vez fui el niño que Frigide Barjot se enorgullece de proteger. Y me sublevo hoy en nombre de los niños que estos discursos falaces esperan preservar. ¿Quién defiende los derechos del niño diferente? ¿Los derechos del chico pequeño que ama vestir de rosa? ¿De la chica pequeña que sueña con casarse con su mejor amiga? ¿Los derechos del niño queer, maricón, tortillera, transexual o transgénero? ¿Quién defiende los derechos del niño para cambiar de género si lo deseara? ¿Los derechos del niño a la libre autodeterminación de género y sexualidad? ¿Quién defiende los derechos del niño a crecer en un mundo sin violencia sexual ni de género?
El discurso omnipresente de Frigide Barjot y de los protectores de los “derechos del niño a tener un padre y una madre” me hace volver al lenguaje del nacional-catolicismo de mi infancia. Nací en la España franquista, en la cual crecí con una familia heterosexual católica de derecha. Una familia ejemplar, que los copeístas podrían erigir como emblema de virtud moral. Tuve un padre, y una madre. Cumplieron escrupulosamente su función de garantes domésticos del orden heterosexual.
En el discurso francés actual contra el matrimonio y la Procreación Médicamente Asistida (PMA) para todos, reconozco las ideas y los argumentos de mi padre. En la intimidad del hogar familiar, desplegaba un silogismo que invocaba la naturaleza y la ley moral con el fin de justificar la exclusión, violencia e inclusive asesinato de los homosexuales, travestis y transexuales. Comenzaba por “un hombre debe ser un hombre y una mujer una mujer, así como Dios lo ha querido”, continuaba por “lo que es natural, es la unión de un hombre y una mujer, es por esto que los homosexuales son estériles”, hasta la conclusión, implacable, “si mi hijo es homosexual prefiero matarlo”. Y ese hijo, era yo.
El niño a proteger de Frigide Barjot es el efecto de un dispositivo pedagógico temible, el lugar de proyección de todos los fantasmas, la coartada que permite al adulto naturalizar la norma. La biopolítica1 es vivípara y pedófila. La reproducción nacional depende de ello. El niño es un artefacto biopolítico garante de la normalización del adulto. La policía del género vigila la cuna de los vivientes por nacer, para transformarlos en niños heterosexuales. La norma realiza su ronda alrededor de los cuerpos tiernos. Si tú no eres heterosexual, es la muerte quien te espera. La policía del género exige cualidades diferentes del pequeño chico y la pequeña chica. Da forma a los cuerpos a fin de dibujar órganos sexuales complementarios. Prepara la reproducción, desde la escuela al Parlamento, industrializándola. El niño que Frigide Barjot desea proteger es la creatura de una máquina despótica: un copeísta empequeñecido que hace campaña a favor de la muerte en nombre de la protección de la vida.
Recuerdo el día en que, en mi escuela de monjas, las Hermanas Reparadoras del Sagrado Corazón de Jesús, la madre Pilar nos pidió dibujar a nuestra futura familia. Tenía 7 años. Me dibujé casada con mi mejor amiga Marta, tres niños y varios perros y gatas. Había ya imaginado una utopía sexual, en la cual existía el matrimonio para todos, la adopción, la PMA... Algunos días después, la escuela envió una carta a mi casa, aconsejando a mis padres llevarme a ver a un psiquiatra, a fin de arreglar lo antes posible un problema de identificación sexual. Numerosas represalias siguieron a esta visita. El desprecio y rechazo de mi padre, la vergüenza y culpabilidad de mi madre. En la escuela, se extendió el rumor de que yo era lesbiana. Una mani de copeístas y frigide-barjotianos se organizaba cotidianamente delante de mi clase. “Sal tortillera —decían— te violaremos para que aprendas a besar como Dios quiere.” Tenía un padre y una madre, pero fueron incapaces de protegerme de la depresión, la exclusión, la violencia.
Lo que protegían mi padre y mi madre, no eran mis derechos de niño, sino las normas sexuales y de género que se habían ellos mismos inculcado en el dolor, a través de un sistema educativo y social que castigaba toda forma de disidencia con la amenaza, intimidación, castigo, y muerte. Tenía un padre y una madre, pero ninguno de los dos pudo proteger mi derecho a la libre autodeterminación de género y de sexualidad.
Huí de este padre y esta madre que Frigide Barjot exige para mí, mi supervivencia dependía de ello. Así, aunque tuve un padre y una madre, la ideología de la diferencia sexual y la heterosexualidad normativa me los había confiscado. Mi padre fue reducido al rol de representante represivo de la ley del género. Mi madre fue privada de todo lo que habría podido ir más allá de su función de útero, de reproductora de la norma sexual. La ideología de Frigide Barjot (que se articulaba entonces con el franquismo nacional-católico) desolló al niño que yo era del derecho de tener un padre y una madre que habrían podido amarme, y cuidar de mí.
Nos llevó mucho tiempo, conflictos y heridas superar esta violencia. Cuando el gobierno socialista de Zapatero propuso, en 2005, la ley del matrimonio homosexual en España, mis padres, siempre católicos practicantes de derecho, se manifestaron a favor de esta ley. Votaron a favor del partido socialista por primera vez en su vida. No se manifestaron únicamente a favor de defender mis derechos, sino también de reivindicar su propio derecho a ser padre y madre de un niño no-heterosexual. A favor del derecho a la paternidad de todos los niños, independientemente de su género, sexo u orientación sexual. Mi madre me contó que tuvo que convencer a mi padre, más reacio. Me dijo “nosotros también, nosotros tenemos el derecho de ser tus padres”.
Los manifestantes del 13 de enero no defendieron el derecho de los niños. Defienden el poder de educar a los hijos en la norma sexual y de género, como supuestos heterosexuales. Desfilan para mantener el derecho de discriminar, castigar y corregir toda forma de disidencia o desviación, pero también para recordar a los padres de hijos no-heterosexuales que su deber es tener vergüenza por ellos, rechazarlos y corregirlos. Nosotros defendemos el derecho de los niños a no ser educados exclusivamente como fuerza de trabajo y reproducción. Defendemos el derecho de los niños a no ser considerados como futuros productores de esperma y futuros úteros. Defendemos el derecho de los niños a ser subjetividades políticas irreductibles a una identidad de género, sexo o raza.
Qui défend l'enfant queer ?, publicado en Libération el 14 de enero de 2013, en el contexto de las manifestaciones en contra del matrimonio no-heterosexual en Francia.
* Seguidor de Jean-François Copé, político francés.
1 Concepto de Michel Foucault que designa un poder que se ejercer sobre el cuerpo y las poblaciones. Autora de “Pornotopía: Arquitectura y sexualidad en Playboy durante la guerra fría”, (Anagrama, 2010).
Texto compartido de la web Artillería Imanente.

Más artículos publicados por Beatriz Preciado en el periódico Liberátion:
"La estadística es más fuerte que el amor", publicado el 5 de agosto de 2014.
"Marcos for ever", publicado el 6 de junio de 2014.
"Feminismo amnésico", publicado el 9 de mayo de 2014.
"Procreación políticamente asistida" publicado el 27 de setiembre de 2013.
"Nosotrxs decimos revolución", publicado el 20 de marzo de 2013.




jueves

"Confesiones sentimentales de la Doctora Ziga:experta en putología y perróloga"

OUIJA QUEER por ITZIAR ZIGA
Las raritas tendemos a identificarnos con seres sobrenaturales, no censados, quiméricos, aberrantes, amenazadores, fugitivos de todas las normas que gobiernan esta dimensión heteropatriarcal que nos asfixia, invencibles. Pero, ¿se sumarían a nuestra horda transfeminista o su marginalidad no entraña conciencia política ni compartimos el mismo enemigo? Vampiresas, zombies, alienígenas, brujas, robots, poltergeist, muñecas diabólicas, replicantes, lamiak, amazonas siderales,… 
Buscar una vena rebosante, perforar, sorber como si de un granizado de limón en medio del desierto se tratara, contagiar, deliciosa promiscuidad, toda una noche eterna de fiesta en cualquier mansión abandonada y maldita, con ese look tan gótico, tan marica, tan polvoriento, el púrpura tatuado bajo los ojos, el terror al sol,… No digas que fue un sueño.
Lo de las zombies lo llevo peor, aunque jamás negaría su posibilidad. Tampoco me gusta que lo hagan con la mía. He creído ver alguna los martes, a veces en el espejo. Pero no parecen felices, ni cuando devoran cerebros. Aunque nunca nos muestran sus no-vidas mientras descansan de cazar humanos. Igual conspiran y hacen esas pintadas que alguna vez he leído en un muro: ¡Cómete a los ricos! 
¿Fantasmas, ánimas en pena, espíritus? Depende de quienes. Graciana de Barrenetxea, Olympe de Gouges, Mae West,… ¡bienvenidas! Deben seguir de muy mala leche después de todo lo que les hicieron. Y podrían revelarnos las flaquezas del enemigo: han tenido tiempo para observarlo.
¿Alienígenas? si se paran a mirar este planeta medio segundo, se ponen de nuestra parte. Fijo. ¿Replicantas y robots? Su destino siempre es rebelarse contra sus creadores, la ciencia y el ejército. Contaremos con su alianza. ¿Qué decir de Satana? Debe adorarnos.
La tendencia aprendida a creer que “las otras” no han desarrollado conciencia y a no reconocernos en sus luchas, es uno de los dispositivos de domesticación patriarcal más eficaces. ¿Y si empezamos a dar por hecho que sí, que siempre y en todas las dimensiones hay células de gozosa resistencia? 
Cual monstrua empiezo a sentirme más empoderada en las tinieblas. 
Artículo de Itziar Ziga publicado en el Parole de queer 5.
Diseño de la revista por Nac Scratchs.


Artículo de Itziar Ziga para el Parole de queer 5
Otros artículos de Itziar Ziga para Parole de queer: "Queer es compartir" y "Gran surtido en géneros", "Las personas y el resto" y "Estábamos tan cachondas y eramos tan monas"
Itziar Ziga es periodistx y autorx de Devenir perraUn zulo propioGlamur i resistència y Sexual herria y escribe habitualmente en Hasta la limusina siempre.